Los tres cerditos Youtuberos

Había una vez tres cerditos, que eran youtubers. Cada mes el Gran Lobo de Youtube los visitaba y les dejaba sus ganancias.

Youtube placas

Cuando pasaba por la casa del primer cerdito, apenas le dejaba unas monedas. Un día, este cerdito decidió acompañar al lobo a la casa del segundo cerdito, para ver cuanto dinero le iba a dejar a él.

Grande fue su sorpresa cuando vio que su hermano mayor, ganaba mucho más que él.

  • Si los dos somos Youtubers y los dos subimos la misma cantidad de videos, deberíamos ganar lo mismo.- Se quejó el primer cerdito.
  • No.- dijo el lobo con calma- Sus canales son muy diferentes. Tú haces videos de cualquier cosa que se te ocurra, no tienes un nicho, no usas guiones y a veces te desapareces por meses. Tu hermano hace videos de un tema en específico, prepara muy bien sus guiones, sus miniaturas y sus títulos.
  • Pero el tercer cerdito gana más que yo- se quejó amargamente el segundo cerdito.

El lobo los invito a ir a la casa de su hermano mayor, para que pudieran explicarles porque sus canales, sus ganancias y sus videos, eran diferentes.

Sentados en la mesa del tercer cerdito, el lobo empezó a explicarles que su hermano mayor tenía muchas más visitas porque él había llevado su canal a otro nivel. Es cierto que hacía esos videos de cocina que tanto le gustaban, y que tenía gente que lo ayudaba con las estadísticas, con los diseños, la iluminación, etc. Pero estos eran derivados de su éxito, no la causa de este.

No hacía videos para sí mismo, como el primer cerdito. Tampoco hacía videos pensando solo en el algoritmo, como el segundo cerdito. La diferencia radicaba en que el tercer cerdito, había creado una comunidad. Sus videos eran muy vistos, no solo porque disfrutaba hacerlos, o porque estaban muy bien planificados. La diferencia era que estaban orientados a sus seguidores, y lo que ellos esperaban de él. El tercer cerdito se toma su tiempo para contestarle y escucharlos. Además, había trabajado muy bien en generar fuertes relaciones de trabajo con otros youtubers de éxito. Hacía colaboraciones y apoyaba a creadores emergentes.

El lobo malo, no era tan malo, era un empresario. Quería ganar dinero y apoyar a aquellos que lo ayudarán. Desde el momento en que subimos nuestro primer video, somos youtubers. Cuando empezamos a planear y planificar contenido, somos creadores de contenido, pero solo aquellos que verdaderamente logran generar comunidad, son influencers. Cuando entendemos que YouTube es un negocio, y que si queremos triunfar aquí, debemos alinear nuestros objetivos con los de la plataforma, es ahí cuando se produce el gran cambio en el enfoque del canal. La suerte existe, si, pero es el talento el que permanece.

Y tú, ¿qué tipo de cerdito tienes?, ¿En qué estado está tu canal de Youtube?

Si quieres conocer más del lobo, aquí está su historia.

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