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Día de la Luna

¿Te acuerdas de ese día donde te cambio la vida? Todos hemos tenido al menos uno de esos, donde no vuelves a ver la vida igual, para bien o para mal.

El día que vi la luna por un telescopio, por primera vez, no volví a ser la misma. Ver esa «piedra», con el espacio profundo de fondo, me dio miedo. Nunca antes había sentido tan claro lo perdidos que estamos en el espacio. Somos insignificantes. Ese espacio lleno de estrellas que tanto amo, es realmente un lugar frío y solitario. Hay mucho allá que nunca vamos a ver. Es el campo de juego de la física y la química, y apenas podemos darnos cuenta de lo que pasa. Las noticias nos llegan tarde. Mucho ha pasado y no lo vimos, mucho pasará y nonos enteraremos

Bromeo mucho con que quiero salir de este planeta, pero no sé si pueda soportar la emoción de estar «fuera».

Es bonito ver la luna por la ventana, es maravilloso verla con aumento. Así podemos ver y distinguir los cráteres, la curvatura y su fría y muerta piel.

Gracias a Amazon y sus promociones, me compré, por fin, una cámara decente, pero no tan cara, o sea una Panasonic Lumix DC-FZ80K y que si, que mis videos de Youtube tienen mejor calidad y lo que quieran, pero, mi modelo favorita siempre será la luna. Llena, creciente, entre nubes, entre hojas; como sea es hermosa.

Inspiró artistas, mitos, leyendas, miedos y sueños. Y aun así, hay gente que niega. Ingratos desconsiderados, prófugos del ácido fólico. Le debemos tanto y así le pagan.

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